El día en que Los Beatles conquistaron el Palacio de Buckingham Reciente!
26 de octubre de 2026El 26 de octubre de 1965. Una fecha que quedó grabada en la historia de la música y de la monarquía británica. Ese día, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr cruzaron las puertas del Palacio de Buckingham para recibir la Cruz de Miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE), una distinción que marcaría un antes y un después tanto para la banda como para la corona.
Una multitud sin precedentes
Cerca de 4.000 fanáticos se agolparon en las afueras del palacio desde temprano. La Beatlemanía estaba en su punto más álgido y la expectativa por ver a sus ídolos recibir un honor reservado históricamente para militares, políticos y figuras de la alta sociedad generó escenas de verdadera euforia. Los seguidores saltaron las barreras de seguridad y protagonizaron un episodio inédito para el protocolo real.
Los cuatro músicos llegaron en un Rolls Royce negro con vidrios polarizados, atravesando la explanada mientras los oficiales intentaban contener a la multitud.
El contexto político detrás de la condecoración
La decisión de incluir a Los Beatles en la lista de condecorados no fue casual. En 1964, el primer ministro laborista Harold Wilson había ganado las elecciones por un margen ajustado y buscaba conectar con el electorado más joven. La banda de Liverpool ya era un fenómeno global: desde el lanzamiento de Love Me Do en 1962 y el éxito de Please Please Me, su influencia se extendía por la moda, la cultura y la actitud de toda una generación.
La nominación a los MBE es abierta: cualquier ciudadano puede proponer candidatos, y estos reconocen contribuciones en caridad, artes, cultura y deporte. Sin embargo, cuando en junio de 1965 se anunció que Los Beatles serían galardonados, las reacciones en contra no tardaron en aparecer.
La polémica: medallas devueltas y declaraciones incendiarias
El coronel Frederick Wagg devolvió las doce medallas que había recibido por su servicio en las dos guerras mundiales y renunció al Partido Laborista como acto de repudio. El diputado canadiense Hector Dupuis declaró que “la realeza británica me ha puesto al mismo nivel que un grupo de vulgares imbéciles” y también devolvió su reconocimiento.
A pesar del rechazo de los sectores más conservadores, la reina Isabel II se mantuvo firme en su decisión.
La ceremonia: nervios, reverencias y anécdotas
La entrega se realizó en la Sala del Trono. Los Beatles ingresaron mientras la banda de los Coldstream Guards interpretaba melodías tradicionales. Formaron una fila, recibieron la medalla de manos de la monarca, intercambiaron algunas palabras y hasta firmaron autógrafos para miembros de la realeza.
Las anécdotas de aquel día han sobrevivido durante décadas. John Lennon contó que la tensión previa los llevó al baño del palacio, donde según su versión fumaron un cigarrillo de marihuana antes de enfrentarse a la reina:
“Sonreíamos como tontos porque acabábamos de fumarnos un porro en el baño del palacio de Buckingham. Estábamos nerviosísimos, no sabíamos qué decir. La reina estaba sentada en una cosa muy grande y dijo algo así como ‘bla, bla, bla’, no lo terminamos de entender”.
George Harrison desmintió la historia, asegurando que solo fue tabaco. Ringo Starr prefirió no aclarar: “No estoy seguro sobre si habíamos fumado marihuana. De todas formas, el palacio es un sitio rarísimo”.
En la conferencia de prensa posterior, McCartney calificó el palacio como “una vivienda estupenda” y dijo que la reina los trató “como una madre”. Consultado sobre si sentían temor, Lennon respondió: “No tanto como otros”.
De la gloria a la protesta: el destino de cada medalla
La condecoración tuvo presencia en la iconografía de la banda. Paul McCartney y George Harrison posaron con la medalla en la portada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967). Ringo Starr conservó la insignia en su hogar. John Lennon se la obsequió a su tía Mimi Smith, quien la colocó sobre la chimenea.
Pero la relación de Lennon con la distinción cambió radicalmente cuatro años después. En pleno proceso de radicalización política y junto a Yoko Ono, devolvió la MBE a la reina con una misiva que explicaba sus razones:
“Su Majestad, estoy devolviendo mi MBE a modo de protesta en contra del involucramiento de Gran Bretaña en el conflicto entre Nigeria y Biafra, en contra del apoyo a Norteamérica en Vietnam y en contra de la caída de ‘Cold Turkey’ en los charts. Con amor, John Lennon”.
La medalla original entregada a Lennon fue localizada en 2009, dentro de una bóveda en el Palacio de St. James, en Westminster.
El vínculo con la corona continuó
La relación entre Los Beatles y la monarquía no terminó aquel día de 1965. Con los años, tanto Paul McCartney como Ringo Starr recibieron nuevos honores. McCartney fue investido Sir en 1996 por sus servicios a la música, mientras que Ringo Starr obtuvo el mismo reconocimiento en 2018 de manos del príncipe William, incluyendo una mención por sus aportes a causas como el SIDA, el hambre y la pobreza.
Tras el nombramiento de Ringo, McCartney celebró en redes sociales: “¡Sir Ringo! ¡El mejor baterista y el mejor compañero!”.
61 años después
Aquel 26 de octubre de 1965, Los Beatles no solo recibieron una medalla: rompieron un protocolo centenario y demostraron que la cultura popular podía sentarse en el mismo trono que la tradición. Ringo lo resumió años después con su característico humor, recordando la mirada de la reina: “Una mirada extraña, como que se quería reír o, tal vez, pensaba: ‘¡Córtenles las cabezas!'”.
Hoy, a décadas de aquel día histórico, la imagen de los cuatro de Liverpool con sus MBE sigue siendo un símbolo de cómo la música puede transformar incluso las instituciones más rígidas.
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