El “desquite” del quinto Beatle

El "desquite" del quinto Beatle

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«Pete, no sé cómo decírtelo, pero los chicos quieren que te vayas…» Los chicos eran los Beatles, y el que estaba a punto de darse el piro era Pete Best, el primer batería del grupo, que lleva clavado el puñal en la espalda desde aquel 16 de agosto de 1962. Paul, John y George no se atrevieron a decírselo en la cara. Delegaron en el mánager Brian Epstein…

«¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?», preguntó tres veces Pete Best. «Piensan que no eres suficientemente bueno como batería y piensan sustituirte por Ringo», respondió Epstein. «¿Lo sabe Ringo?», inquirió Best. «Se une al grupo este mismo sábado».

Y así culminó la breve carrera de dos años y seis días de Pete Best con los Beatles, compañero de fatigas durante la reválida del grupo en Hamburgo, atracción mayor durante los conciertos en el Casbah Coffe Club, propiedad de su madre, Mona Best, considerada como la madrina del Mersey beat. A los gritos de «Pete forever, Ringo never», los fans de Liverpool arremetieron contra la expulsión del considerado hasta entonces como el Beatle más atractivo, con su poblado tupé a lo Tony Curtis, en contraste con los incipientes flequillos.

Dicen que Paul tenía envidia de su look, aunque la verdad es que Pete siempre tuvo algo de outsider. Nació en Madrás, y no en Liverpool. Iba a su bola, no tomaba drogas, no reía las gracias de los otros. No encajaba como quien dice en la filosofía de los Beatles. Siempre podrá presumir de haber sido testigo de cómo el benjamín del grupo, George, perdió la virginidad en el cuchitril que compartían en Hamburgo. Pero toda su vida estuvo al final marcada por ese inesperado puntapié en el culo a las puertas del paraíso.

Pete Best tuvo antes su propia banda, The Blackjacks. Intentó volver a abrirse camino en el mundo de la música, pero no hubo manera. Todo olía a naufragio en su vida, llegó incluso a probar con el suicidio. Acabó trabajando de madrugada en una panadería y después se hizo funcionario, poniendo membretes en una oficina de empleo. En 1988 volvió a coger los palos, después de 20 años sin tocar la batería. Formó la Pete Best Band, con la que sigue tocando ocasionalmente. Y ahora toma la alternativa como actor.

Ayer se estrenó El banjo de Lennon en Liverpool y en el teatro Epstein, precisamente. Y se interpreta a sí mismo, ayudando a su amigo John (el único con el que congenió realmente) a localizar el primer instrumento que aprendió a tocar. La obra, inspirada en la novela Julia’s banjo de Rob Fennah y Helen A. Jones, es también un viaje ficticio y en clave de comedia a lo que fueron y no fueron los Beatles.

¿Habrían llegado tan lejos con Pete Best en la batería, en lugar de Ringo Starr? «Siempre me consideré tan bueno, si no mejor, que Ringo», confiesa Best a toro pasado, en declaraciones a The Daily Telegraph. «No estoy diciendo que podría haber cambiado el curso de los hechos, pero habría sido decente tener al menos una oportunidad para confrontar a los Beatles y dejar las cosas claras».

«Que pregunten a McCartney si merezco o no una disculpa“, alega Best, que llegó a llevar a sus ex compañeros de banda a los tribunales por difamación en 1969. «Paul lleva años diciendo que le gustaría encontrarse conmigo, pero lo cierto es que no hemos vuelto a vernos desde que me echaron. Mi puerta ha estado siempre abierta para él. Si quiere que nos veamos en privado o en público depende de él».

«Somos ya dos tipos de avanzada edad y es más o menos predecible el tiempo que nos queda en este planeta», agrega Best. «Le diría que empezáramos a hablar de las cosas en general, y sobre la mesa tendríamos una botella de scotch para corrernos una buena y vieja juerga».

Fuente: Elmundo.es

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